Esta noche hay lluvia de estrellas,
pero no voy a mirar al cielo
para
que me diga,
que me he alejado del único astro
que me hacía brillar.
He conducido a oscuras
y he contemplado
el reflejo de la
descomposición material.
Mejor dicho,
la transformación a la nada
de
algo,
que era todo.
Esta noche hay lluvia de destellos,
pero no voy a abrir la ventana
para que el humo de la habitación,
invada los recodos de mis costillas
y sepa si es capaz
de encontrar algo.
Tengo los labios secos
y la mente inundada de fantasmas
que se frotan
las manos.
Yo soy yo
y las toneladas de escombros,
que dejo a mi paso.
Esta noche hay tormenta de ideas,
pero ninguna de ellas
va a dirigirme a
tu lado,
para que enciendas mi hoguera
de un relámpagazo
y yo,
me olvide
de todos mis truenos.
No pienso abrir la ventana
hasta que vuelvas.
martes, 6 de mayo de 2014
jueves, 3 de abril de 2014
Sueños de papel
He visto sueños escritos
en servilletas de papel
y no por eso
valen menos.
He conocido personas angulares,
es decir,
han girado tanto
que vuelven
al mismo sitio.
Una ley antinatural
cumplida
por seres irracionales.
Te golpearán,
pondrán el puño en la mesa
para noquearte.
Debes sonreír
desde la esquina del cuadrilátero,
correcta.
No dudes,
tendrás en la retaguardia
un ejército de caricias en la espalda
que iluminarán las sombras
que otros vomitan.
Puedes lanzarte al vacío
en modo suicida,
porque sabrán adoptar forma de colchón
en el centro de la diana.
Habrá días de inspirar
y seres
a los que expirar.
Aunque tú,
te sientas sin prefijo.
en servilletas de papel
y no por eso
valen menos.
He conocido personas angulares,
es decir,
han girado tanto
que vuelven
al mismo sitio.
Una ley antinatural
cumplida
por seres irracionales.
Te golpearán,
pondrán el puño en la mesa
para noquearte.
Debes sonreír
desde la esquina del cuadrilátero,
correcta.
No dudes,
tendrás en la retaguardia
un ejército de caricias en la espalda
que iluminarán las sombras
que otros vomitan.
Puedes lanzarte al vacío
en modo suicida,
porque sabrán adoptar forma de colchón
en el centro de la diana.
Habrá días de inspirar
y seres
a los que expirar.
Aunque tú,
te sientas sin prefijo.
miércoles, 26 de febrero de 2014
Buenas noches.
Me gustaria ir a dormir
con este buen sabor de boca
más a menudo.
Literalmente.
Un viaje a diario
con destino entre tus piernas.
Una reacción divina
sin mediar una palabra,
y la boca repleta de ellas.
Sílabas concentradas
en el diamante en bruto
de lo frágil de tu cuerpo.
Creí verte serpiente
cuando te desgarrabas las caderas.
Podría resumirlo mejor:
tus ojos en blanco y mi lengua en el blanco.
con este buen sabor de boca
más a menudo.
Literalmente.
Un viaje a diario
con destino entre tus piernas.
Una reacción divina
sin mediar una palabra,
y la boca repleta de ellas.
Sílabas concentradas
en el diamante en bruto
de lo frágil de tu cuerpo.
Creí verte serpiente
cuando te desgarrabas las caderas.
Podría resumirlo mejor:
tus ojos en blanco y mi lengua en el blanco.
lunes, 13 de enero de 2014
Intento de historia feliz. Nº 1.
Intentaré realizar la pirueta con la mayor elegancia
posible. Haré un salto mortal con triple vuelta, de espaldas a la tristeza, no sé si me entendéis.
Podría empezar
resaltando cada uno de esos diminutos detalles. Describir, por ejemplo, los
dibujos que se reflejan junto a su boca cuando sonríe, el número de giros que
debes realizar si paseas por su pelo, el volumen de lágrimas que retiene en un
llanto o el gesto que pone frente a un espejo justo antes de dar un portazo y salir
a devorar el mundo.
Quizá, en un arrebato de soledad, os contaría la historia del
paisaje que existe entre sus hombros, la altura de las colinas de su pecho, o el diámetro de cintura que envuelve sus
cuarenta y pocos kilos. No sabría explicaros la desembocadura de su ombligo en
el triángulo de las bermudas de su cuerpo y de cómo le quedan esos pantalones vaqueros.
Si llegamos a éste punto, descenderíamos por el trampolín que
se enreda como una telaraña hacia el reino del hielo con el que toca tierra. Quería
decir: No creo que exista absolutamente nada mejor que el tacto de sus pies
fríos en invierno.
Podría componer la partitura de su risa, medir la
luminosidad que desprende cuando te mira o incluso calcular la frecuencia con
la que toma y expulsa el aire.
Eso de lo fácil que resulta perderse en el laberinto de sus
besos.
Pero yo,
solo sé
escribir historias tristes.
martes, 7 de enero de 2014
Historia de un violinista desafinando en un tejado
Imagina un funambulista tropezando a un metro de acabar su
recorrido.Una habitación cuyas paredes de cierran sobre sí mismas y alguien gritando en su interior.Una pelota rebotando en el aro con el tiempo cumplido y
perdiendo de uno.
Imagina el instante previo a un orgasmo. El último segundo
antes de salir despedido por la luna del coche. La milésima que separa
una bala de tu cráneo.
Imagina la última bocanada de aire antes de ahogarte. El
suspiro que precede a una despedida. Dos manos separándose y un cuerpo cayendo al vacío.
Imagina la fuerza de un abrazo definitivo. Los escombros de
un reino reducido a cenizas. La espuma de una ola rompiendo en tu
espalda.
Imagina la concentración de energía previa a una explosión.
La cantidad de ira creciente en una discusión. La tensión muscular acumulada antes de lanzar el primer golpe.
Imagina la primera vez que cruzásteis las pupilas. El primer vuelo sin
rumbo y con mas turbulencias que piruetas. El primer plato que
rompiste. Las primeras lágrimas con tu nombre.
Imagina la historia de un violinista desafinando en un tejado. El truco fallido de un mago. Un penalti al larguero en el minuto 90.
Haces sentir algo,
parecido a la poesía.
jueves, 28 de noviembre de 2013
“Sé triste si eso te hace feliz”: Como si conociéramos una alternativa.
“Sé triste si eso te hace feliz”
Lara Moreno-Ventas
Como si hubiera alternativa o tuviéramos elección Lara, o alguna
vez alcanzamos ese instante, por pequeño que pareciera, en el que pudiéramos
elegir no serlo. No necesitamos más análisis que los morfosintácticos para
conocer nuestra carencia de endorfinas o la imposibilidad de realizar una
sinapsis corporal si no nos han acertado en el centro de la diana. Vivimos una
época difícil para los soñadores y sigo esperando que algún día se produzca “a
love revolution” y lo celebremos gritando en los balcones te quieros con más
energía que pulmones. Que creer en el amor sea el primer paso acabar con la
guerra pero.
La involución actual del ser humano, ¿se considerará una especie de progreso en los futuros libros de historia?
Te obligan a salir, así que,
cierra tus sueños y apaga las ilusiones, pero no olvides pagar las
facturas. Es la sensación
de:
Estas en una pequeña barca de madera y navegas a solas. El
paisaje es oscuro, con niebla de fondo y una acumulación de estrellas que sólo
puedes intuir .Es invierno en tu vida, como cada día, y hace frío, así que
decides crear una hoguera de recuerdos dañinos y presentes inciertos y quemar en
ella los remos para calentarte unos instantes, hacer una combustión de ti y tus
circunstancias.
Bienvenido, ahora vas sin rumbo, eres otro animal en medio
del océano. El agua empieza a congelarse y tu única alternativa es introducir
los brazos en ella para avanzar hacia una tierra que no ves, más rápido. Se te
congelan las manos y empiezas a ponerte azul. La sangre solidifica y en el
siguiente impulso va a atravesar la aurícula derecha. Venga, adivina tú el
fututo.
Soy triste por naturaleza, alcohólico por inercia y aunque
sé que no lograré cambiar el mundo, tengo mi lista dorada de personas a las que
he cambiado un poco la vida. Y espero que todas ellas lo sepan. Algún día la
palabra melancolía formará parte de mi cuerpo y mientras tanto, sonrío a los
problemas mientras mi trastorno obsesivo-compulsivo no diagnosticado se
revuelca en el lodo y disfruta con ellos.
Pero aun así, hay días que por mucho que llueva, es
imposible estar triste.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Domingo número 177
Es
domingo noche.
Otro
domingo más, que en los cinco últimos años, sabe demasiado a despedida.
Leí
que todas las historias empiezan con alguien marchándose a otro lugar y yo,
hace tiempo que sólo quiero irme lejos, si es de tu mano. Es la noche más
oscura de la semana y viene acompañada de la nostalgia de noviembre. Aunque no
hace frio, es la voracidad del vacío la que me hace temblar ésta noche. Como si
no entendiera que caminar de espaldas supone más choques y golpes de los que
dejan cicatriz, pero no puedo avanzar sin dejar de mirarte a los ojos. Es domingo
y vuelvo a tener miedo, y esto es, lo más sincero que voy a escribirte ésta
noche. Créeme si te digo que pasamos una media de 108 horas separados a la
semana. Perdón por el dato, pero ya sabes lo que me gustan los números para
justificar todo lo que no llego a entender. Estos años he ido acumulando
fantasmas y monstruos bajo la cama, como se acumulan las palabras, hasta el
punto de ahogarte al no poder tragártelas. Es la sensación de lejanía la que se
apodera de todo. Quiero decir, mi incapacidad por estar a tu lado en cinco
minutos por si todo se emborrona o tienes que quemar alguna duda. Otra vez el
miedo a que, cuando sea viernes, algo en ti haya cambiado, o peor, que sea yo
el que vuelva distinto. Ansiedad porque quiera abrazarte mañana y tenga que
esperar cinco días para volver a respirarte. O la necesidad de escucharte reír
y no poder hacerte cosquillas y tener que hacer un poco el idiota por teléfono
para conseguirlo. Ya lo sabes, es todo éste huracán de pesadillas sin ti.
Y
lo peor del lunes será el sabor que deja la resaca de domingo, otra vez más.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)