viernes, 26 de julio de 2013

Nos señalan

Como si no supiéramos de que va el juego.
Apuestas las ganas a una intuición en dos colores.
Gira la rueda y pierdes la cara y la cruz que te viene encima.

Como si no tuviéramos esa sensación del que habría pasado si hubiéramos apostado a otro número.
Y sí Escandar, repaso los números a los que no sigo llamando, pero en ocasiones, hay que echar la mierda sobre los que dejaron de descolgar.
Porque nosotros ya estamos de mierda hasta el cuello, es decir,
olemos a juventud que dan arcadas. 

Su ruleta solo se detiene para señalarnos con el dedo.
El mismo dedo que vive junto al corazón
con anillo de para siempre
y que ha atravesado el alma de señoritas,
que cobraban entrada. Y ellos nos señalan.

Ap(u)estan fuerte,
porque han aprendido a ganar tirando tantos faroles
que han cambiado las reglas
y ahora somos nosotros
los que nos perdemos contando hasta cien.

No sudan la camisa,
la corbata en simetría con su cara de imbécil
y los zapatos brillantes,
para que en ellos reluzca algo.

Y ellos nos señalan hablando de perros y flautas.
Como si una rasta cortara más que un cuchillo,
como si un piercing fuera un dedo en el gatillo.
Como si la tinta sobre nuestros cuerpos, cuadernos o libros,
fuera más dañina que sus firmas que
recortan en,
o suben el,
o nos echan de.

Pero en el ajedrez, cuidado con los peones, porque ya han derribado torres, aprendido a domar un caballo y afilado la pluma.
Y sí, conocemos vuestras flaquezas.


miércoles, 19 de junio de 2013

La misma piedra.

Las piedras con las que tropiezo,
  acabarán siendo camino. 
"María Isabel GS"

Podemos caminar descalzos, 
ennegreciendo las suelas de los zapatos
que lanzamos lejos
para no dejar más huellas. 

Agrietar tanto los pies como el alma,
mientras afilamos adoquines y los colocamos
en el centro de la senda. 

Podemos tropezar con la piedra, 
girarla,
darle la vuelta a todos los conceptos adquiridos.

Agarrarla y lanzarla al mar de dudas
que nos acompaña en cada travesía. 
Quitarnos la ropa, 
sumergirnos y recuperarla. 
Encharcarnos los pulmones
y cargar con ella a la espalda. 
Ahogarnos por no aguantar su peso, 
mientras nos partimos las vértebras en su honor. 

Pesar las cicatrices y redibujar sus formas. 
Tatuarnos a la piedra o desgarrarnos las rodillas.
Reafilarla. 
Cortarnos las venas con ella. 
Reventar de un golpe. 

Sabemos hacer malabarismos con la piedra.

Podemos jugar, patear, volver a lanzarla al mar y que ésta vez no se sumerja. 
Que baile eternamente sobre la superficie salada creando círculos concéntricos de los que nosotros, 
no saldremos. 

Destrozarla y con los pedazos, 
inventarnos un camino. 

No olvidar que si tropezamos es
porque estamos sobre ella. 
Y que esa piedra puede ser 
nuestro destino. 



viernes, 7 de junio de 2013

Ella no estaba

"Ella sólo le tiene miedo al miedo, y hasta el miedo la amaría".
Carlos Salem.


Ella se deslizaba como patinando sobre hielo, por las aceras resbaladizas de una ciudad más triste desde que se marchó.


Él deshojaba los paquetes de tabaco buscando el “me quiere” en mono-dosis que a veces, lo dejaban dormir por las noches.


Ella se callaba cada una de las cicatrices que escondía bajo el pecho, la quemaron a fuego lento y las ostias destrozaron sus esquemas.


Él se refugiaba tras un muro dinámico, con destino opuesto a sus pesadillas.


Ella sonreía a medias, las que él, no le quitaba.


Él lloraba por las noches jugando al escondite con el insomnio. Contaba hasta cien y salía a buscarla con los ojos vendados,  olfateando la miseria.


Ella sonreía en salas repletas de personas vacías y bailaba entre abrazos de media noche que duraban cinco minutos.


Él dibujaba armas de fuego y las cargaba con palabras. Después se disparaba a quemarropa. 


Ella no era la musa del no te vayas nunca y Él no sabía correr si no era frente a su espalda.


Él pasaba como una tormenta sin opción a ca(l)ma, se automedicaba con la ansiedad, (no se puede luchar contra ella)  y desteñía los colores de su ropa.


Ella cambiaba de peinado pero no de perfume.


Él rastreaba cada una de las moléculas de su aroma.


Ella escondía el destino bajo su falda.


Él dejó de creer en las casualidades desde que escuchó el compás nervioso de su cucharilla contra la taza de café.


Ella dilataba sus pupilas.


Él multiplicaba la parte real de sus derrotas por la componente imaginaria de sus mentiras.


Ella irradiaba miradas y desprendía retinas ajenas.


Él caminaba más despacio y arrastraba los pies a solas por los lugares que los vieron crecer.


Ella no estaba.


Él borraba el arcoíris que Ella había dejado sobre su almohada. Curaba con alcohol barato las cicatrices que sus huellas habían provocado en cada una de las esquinas de su sistema nervioso.


Ella  no estaba.


Ella no estaba.


Y Él
ya no sonreía. 

jueves, 9 de mayo de 2013

“COMO PETER PAN”


  
Querido hijo, ayer me dijiste que no quieres hacerte mayor, que te gusta ser pequeño y llevo toda la mañana pensando en tus encantadoras palabras.
Me alegra que te guste ser así, pequeño como eres, con tus seis años, hermoso, vivo, imparable, incansable…
Pero cada minuto que pasa, de ese tiempo al que tú intentas ahora medir por minutos y horas fijándote en todos los relojes, se va y no vuelve más.
El tiempo va pasando y se va, pero antes de irse nos va dejando centímetros de más, kilos, arrugas…
A ti te convertirá en un chico joven, ojalá que sano, fuerte, valiente como eres ahora. A mí, no sé muy bien que hará conmigo. Y  a  los abuelos, a quien tú tanto quieres, les irá poco a poco quitando días, horas, minutos…
Un día te mirarás en el espejo y Peter Pan, Robín Hood, Piecito, Hércules y tantos otros a los que admiras se habrán ido al País de Nunca Jamás.
Pero tú no, tú estarás ahí frente al espejo y te darás cuenta que ya no me llegas por encima de… sino que tu estás por encima de mí.
Y yo, pequeñita, bajita como soy, me sentiré orgullosa  al mirarte y verte así.

                                          Año 1998. 
                                          Tu madre. 
------------------------------------------------------------
Ahora que he derramado mares de lágrimas por los héroes más cercanos a mi infancia, que ya no te llego por encima de, sino eres tú, la que llega sobre mi hombro. Y hablando de medidas, no podría medir las "segunda estrella a la derecha" que te debo. Los paraísos que has creado para unos ojos que siguen iluminándose cada vez que te ven reír, las caricias que te mereces, y las horas y horas de esos relojes, que años después, sigues deteniendo a tu antojo. 

Ahora que faltan aquellos arquitectos de tu vida e ingenieros de mi infancia, ahora que he vestido de negro en cuerpo y de un gris tormenta en el alma.

 Sabes, no se describirte la última noche con ella, no se como sabia que se iba, que ya no estaba. Que su mano agarró la mía con una fuerza que ya no tenía, que su mirada se despidió de mi con un "hasta luego pequeño, nos vemos pronto". Que sintió que estuve allí toda la noche, a su lado, que un pedazo de mí sigue con ella. Que un gran trozo de ella, sigue con todos nosotros. Que como los poetas, creó arte después de su marcha. "y te irás de aquí, igual que has venido" (solo).
Y la sigo sintiendo.

Ahora que he sentido puñales en mi estómago, que sé lo que significa destrozar y que entiendo eso de que pesan los años. El peso de los recuerdos. A veces, me gustaría perder algunos de ellos, a modo de canica, y poder lanzarlos lejos para que no volvieran. pero que somos sino un cúmulo de sueños y pesadillas de la mano, una enormidad de quehaceres que no se si haremos, una pequeña probabilidad de no volver a abrir los ojos mañana, una sobredosis de sentimientos que por suerte, expresamos.

Ahora que he conseguido sueños con la testarudez que me define, que he volado con las alas que me has cosido, como antes, con la aguja y el dedal con el que jugaba. Después de un regalo ocho años menor que yo, pero que me va a acompañar en esta lucha durante toda la vida. Que he visto crecer y me enorgullece la persona en la que se está convirtiendo. De algún modo, entiendo como debes sentirte tú. No se como dar las gracias por ese tesoro, por asegurarte de que nunca estaré
 solo.

No hables de altura si sabes que no existe unidad métrica conocida para determinar la grandeza que tu cuerpo de poco más de metro cincuenta ha conseguido. Mira, te he visto luchar contra los monstruos que quisieron quitarte lo que te pertenecía, he sentido la fuerza de tu voluntad y el brillo de tu sudor, he visto como coloreabas las paletas ennegrecidas de personas que intentaron desteñir tu sonrisa. Has cumplido sueños y eres eterna por ellos y las páginas con tu nombre lo demuestran. Co-soñamos, y eso es algo, que no se cómo explicarte.

Cambiaría el País de Nunca Jamás si me perteneciera, por que tú no te marches Nunca Jamás.
No quiero ser ese niño perdido sin ti. Y después de quince años, creo que tu carta, esa que tantas veces ha inundado este mar de deudas, es una premonición de lo único que es seguro en esta vida.
Pero permíteme que mientras tanto, siga rezando por la Inmortalidad de las madres.
J.
                                                                                                        TE QUIERO.

sábado, 27 de abril de 2013

En época de tempestades

Has sembrado tempestades
sin regar la tierra
y crecieron raices que te rodeaban.

Te deslizas entre quemaduras
y cenizas
mientras aprendes a hacer fuego con dos piedras.

Ni pasar de página ni arrancarla,
a veces es lanzar el libro a la hoguera.
Haces malabarismos
con las cervezas vacías
posada frente a unos ojos
que llevas dentro demasiado tiempo
como para no hacerte vibrar.

Y siguen brillando.

Y hacen juego con tu sonrisa.
Ríes más a menudo y con más intensidad.
Así que los amagos de aterrizaje de emergencia
y los "dime que no me he equivocado"
están de más.

Te entiendo de forma sobrenatural
y conozco tus sueños y monstruos
porque los alimentamos a escondidas.
Algunos mordían,
pero ya has probado lo de sangrar
sin tener heridas.
Te he visto romper los pétalos
porque sabías que te querían.
Para quien eras un sueño
te has convertido en pesadilla,
mientras has derramado lágrimas
cargadas de alevosía. 

Se aproxima una jauría de colmillos:
mantén tu cuello a salvo
y lleva a mano el salvavidas.

Hay demasiadas bocas
repletas de caninos
y una manada de perros
vomitando hipocresía.
No sé explicarte que eres tú la experta en curar heridas.
Es decir,
sabes lo que duele coserte
y aún así
te clavas la aguja en las costillas.

Puedes cortar la hemorragia interna
pero dejas caer la sangre
a modo de una penitencia
que no debes.

"Sigues siendo esa chica bailarina e irreal" no lo olvides.

No van a conseguir hundirte cariño,
porque vamos a reventar para que rías.

viernes, 19 de abril de 2013

Almados hasta los dientes

Lo de comerte el mundo
viene antes de las indigestiones.
Y coger las riendas


es antónimo de rendirse.
 

Aunque sientas tu mente
al otro lado del agujero de gusano
y en otra época.
A pesar de que cualquier tiempo pasado
fue,
y el presente no es más
que la unión de los caminos.

Porque no tomaste atajos
pero atajaste la ignorancia.
Y lo de ignorar el océano
lo definen,
los baños de multitudes.

Tú siempre amaste el agua.

Que digan que no te sientes libre
con el cuerpo mojado,
mientras las gotas se deslizan
desde la cabeza,
hasta la punta de los pies.

Apunta alto y dispara.


Las balas de sueños
no tienen límite de alcance.
Y qué importa acertar el blanco
si es tan largo el camino.

Aunque la pólvora este mojada,

ten fe ciega en tu alma.
Estamos almados hasta los dientes
y que se aparte quien quiera hacerte añicos.

Destrozamos pesadillas por encargo
y cobramos en sonrisas.


Tú solo
avisa. 

martes, 9 de abril de 2013

Habláis de altura
como si no tuviérais miedo a los rascacielos,
por eso de que casi llegan
a tocar el paraíso.
Y siempre es casi. 

Y casi siempre significa nunca.
 

Perseguimos sueños en horario de oficina
y no luchamos con ellos
por falta de tiempo.

La relatividad del tiempo

como religión
y el destino como profeta.

Por lo relativo de la esperanza de vida
y por los que dejaron de pronunciar
la palabra esperanza. 

Desinfectamos cicatrices con alcohol,

que hace escocer el alma más que el cuerpo.
"Si no curas seguirás escociendo".

Pero rascar no es arañar

y las cicatrices en mi espalda
son lo mas cercano,
al placer infinito que conozco. 

Y visto un infinito,

que Fibonacci mate-matizó
pero que ni la poesía explica.
Eso de la espiral de sentimientos.
 

Veo amor en régimen transitorio
y frascos tamaño prueba de paciencia.

Sólo creo en la con-ciencia

desde que descubrí
la eficacia del método de ensayo y error
como destapa fantasmas.
Y desde entonces miro más
pero entiendo esta jungla un poco menos.  

Y perdí el miedo a los monstruos,
cuando comprendí que para ellos,
los malos son
los que no los dejan salir del armario.

Y de esos, por desgracia
está todo repleto.